RCR, 09 de enero de 2026.- El colaborador para Iberoamérica del Centro de Estudios, Formación y Análisis Social (CEFAS CEU), Gustavo Nakamura, señaló que la reciente liberación de presos políticos en Venezuela ha reactivado el debate internacional sobre la crisis política y humanitaria que atraviesa. Asimismo, informó que cinco ciudadanos españoles, considerados presos políticos del régimen de Nicolás Maduro, llegaron recientemente a territorio español, donde fueron recibidos por las autoridades.
“Si bien no han tenido contacto con la prensa, su liberación se produjo en un contexto de fuerte presión internacional y fue acompañada por manifestaciones de venezolanos y ciudadanos iberoamericanos en España. Entonces, la situación venezolana es un tema permanente en la agenda mediática y política europea”, dijo a través de Red de Comunicación Regional (RCR).
Indicó que el conflicto genera posiciones encontradas, mientras algunos sectores lo interpretan como una vulneración de la soberanía venezolana, otros consideran que la presión externa ha sido el único camino para debilitar al régimen. “España tiene una sensibilidad especial debido a sus vínculos históricos y políticos con Venezuela y a la numerosa comunidad venezolana residente en su territorio”, expresó.
Nakamura sostuvo que la Unión Europea ha quedado relegada a un segundo plano en las negociaciones sobre Venezuela, dominadas principalmente por Estados Unidos, Rusia y China. Mencionó que las posturas internas dentro del bloque europeo son diversas y responden a afinidades ideológicas y políticas de cada país, lo que limita una posición común y un rol protagónico frente a la crisis.
“La salida de Nicolás Maduro no implica automáticamente una transición democrática, sino que mientras la cúpula chavista se mantenga en el poder y persistan restricciones a la libertad de prensa y a los derechos fundamentales, no existirán condiciones reales para el retorno masivo de los migrantes venezolanos ni para una recuperación inmediata del país”, afirmó.
Remarcó que Venezuela afronta un proceso de transición prolongado, que podría tomar entre cinco y diez años para lograr una recuperación institucional y económica. En ese marco, consideró necesaria una nueva convocatoria a elecciones libres y una apertura al mercado que permita reconstruir la economía, subrayando que los principales beneficiados de ese proceso deben ser los propios ciudadanos venezolanos.













