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LEPTOSPIROSIS AVANZA CON LAS INUNDACIONES: PERÚ SUPERA LOS MIL CASOS Y SAN MARTÍN ENFRENTA UN RIESGO CRECIENTE

Fuente: Diario Voces 

  • profundas brechas en saneamiento y salud pública, colocando a regiones como San Martín en una situación crítica frente a enfermedades prevenibles.

Loreto, 25 de Marzo 2026.- El impacto de las inundaciones en el Perú empieza a revelar una amenaza menos visible, pero igual de peligrosa. La leptospirosis, una enfermedad infecciosa asociada al contacto con agua contaminada, se expande en diversas regiones del país, impulsada por el estancamiento de aguas, el colapso de desagües y la proliferación de roedores en zonas afectadas por las lluvias.

De acuerdo con el Ministerio de Salud (Minsa), en lo que va del año se han registrado 1,045 casos y seis fallecidos a nivel nacional: tres en Piura, dos en Tumbes y uno en San Martín, una cifra que ya supera los reportes del mismo periodo en los últimos tres años. Este escenario ha encendido las alertas sanitarias, especialmente en territorios amazónicos donde las condiciones estructurales agravan la exposición al riesgo.

El 20 de marzo, el Minsa emitió una alerta epidemiológica en al menos nueve regiones —Loreto, Madre de Dios, Tumbes, Ucayali, San Martín, Amazonas, Ayacucho, Huánuco y Cusco— con el objetivo de reforzar la vigilancia, garantizar la notificación inmediata de casos sospechosos y acelerar el diagnóstico mediante pruebas como la PCR, idealmente dentro de las primeras 24 horas.

En este contexto, San Martín aparece como una de las regiones más vulnerables. La combinación de lluvias intensas, desbordes de ríos, infraestructura de saneamiento insuficiente y limitada gestión de residuos sólidos crea un escenario propicio para la propagación de la enfermedad. El registro de un fallecido en la región no solo confirma la presencia activa del brote, sino que advierte sobre un posible incremento si no se refuerzan las medidas preventivas y de atención oportuna.

La leptospirosis se transmite cuando las personas entran en contacto con agua o lodo contaminado con orina de animales infectados, principalmente roedores portadores de la bacteria Leptospira. En zonas inundadas, donde el agua permanece estancada y se mezcla con desechos, el riesgo de contagio se multiplica, afectando sobre todo a poblaciones con limitado acceso a agua segura y servicios básicos.

Desde el propio Minsa se advierte que el problema no es únicamente climático. Factores como la urbanización desordenada, la falta de saneamiento básico, el manejo inadecuado de residuos y el deficiente control de roedores están en la raíz de estos brotes, evidenciando debilidades estructurales que persisten en distintas regiones del país.

Uno de los casos más críticos se reporta en Tumbes, donde se han contabilizado 98 casos —entre confirmados y sospechosos— y dos fallecidos, incluyendo a una menor de 11 años. El director ejecutivo de Epidemiología de la Diresa Tumbes, Percy Vílchez, ha señalado que el incremento responde a una combinación de factores: acumulación de basura, colapso de desagües, problemas en el abastecimiento de agua y las condiciones generadas por las inundaciones.

Frente a esta situación, las autoridades han iniciado acciones para contener el avance de la enfermedad. El Minsa ha dispuesto el envío de medicamentos a zonas críticas.

Los síntomas iniciales de la leptospirosis incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y escalofríos, pero en casos graves puede derivar en ictericia, insuficiencia renal o hemorragias, llegando a ser mortal si no se trata a tiempo. Por ello, el diagnóstico temprano y el acceso inmediato a tratamiento resultan determinantes.

Las autoridades recomiendan evitar el contacto con agua estancada, utilizar botas y guantes en zonas inundadas, reforzar la higiene personal, controlar la presencia de roedores y garantizar la vacunación de mascotas. Sin embargo, en regiones como San Martín, donde miles de familias enfrentan limitaciones en servicios básicos, estas recomendaciones no siempre son fáciles de cumplir.

El avance de la leptospirosis en el país expone una realidad preocupante: más allá de la emergencia climática, persisten brechas estructurales que convierten eventos naturales en crisis sanitarias. En ese escenario, San Martín no solo enfrenta los efectos inmediatos de las lluvias, sino también el riesgo latente de que una enfermedad prevenible continúe cobrando vidas.