RCR, 07 de Octubre de 2026.- El severo déficit en la cobertura de agua potable que enfrenta Cajamarca no obedece a una falta de recursos financieros, sino a deficiencias estructurales en la capacidad de gestión pública para ejecutar las inversiones asignadas. Así lo sostuvo Maylith Coronel, economista del Instituto Peruano de Economía (IPE), al revelar que el 70% de los proyectos de agua y saneamiento en la región se encuentran actualmente paralizados o en estado de abandono.
La especialista remarcó que el verdadero desafío de los gobiernos subnacionales consiste en agilizar el destrabe oportuno de las inversiones en cartera.
“No se trata únicamente de devengar el Presupuesto Cívico o asignado para cumplir metas fiscales de ejecución, sino de asegurar que la inversión pública se concrete de manera eficiente cuando la población requiere el servicio”, explicó a Red de Comunicación Regional (RCR).
A la ineficiencia presupuestal se suma un obstáculo técnico de orden urbano: el alto índice de informalidad predial. Según cifras presentadas por el IPE, siete de cada diez viviendas en Cajamarca son informales y carecen de estándares adecuados de habitabilidad, un factor que limita la factibilidad técnica y la expansión física de las redes de distribución de agua y alcantarillado.
Para contrarrestar esta brecha, Coronel enfatizó que la política pública regional debe reorientar la priorización de proyectos mediante una articulación directa entre los municipios locales y las Entidades Prestadoras de Servicios de Saneamiento (EPS).
“En materia de infraestructura hídrica, la prioridad no solo debe enfocarse en incrementar la cobertura de red, sino en garantizar que el recurso entregado sea agua clorada e inocua. El objetivo central debe ser asegurar la calidad del servicio público entregado a los usuarios”, concluyó.
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