GONZALES OLAECHEA: ACUERDO DE ESCAZÚ AMENAZA SOBERANIA NACIONAL Y NO TIENE PLAZO DE RATIFICACIÓN

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RCR, 25 de septiembre de 2020.- Javier Gonzales Olaechea, internacionalista y experto en políticas de gobierno, advirtió y reiteró que el Acuerdo de Escazú no debe ser suscrito por el Perú, porque lleva consigo una serie de riesgos y amenazas para la soberanía nacional. En ese sentido expresó que la carta de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), en el que los obispos del Perú solicitan al Congreso ratificar ese tratado no considera las desventajas que, en su opinión, tiene ese acuerdo para el país.

“Suscribe esta carta, monseñor Miguel Cabrejos, en la que se pide que se respete el plazo de ratificación. Desgraciadamente parece que no se ha leído bien porque no hay plazos para ratificación. De manera que, tampoco se conoce los términos de Escazú”, indicó a través de Red de Comunicación Regional (RCR).

Señaló que “la carta dice que hay que defender la vida y la protección del medio ambiente y habla del ‘Laudato Si’, una carta episcopal que hace referencia a la visita papal”. “Hay que recordar que por encima de las cartas están las encíclicas papales, que son los documentos más acabados sobre un tema específico que ofrece la Iglesia en un momento. Dice que el Acuerdo de Escazú fortalece la democracia, pero el acuerdo no habla de la democracia”, dijo.

“Esto es parte de una suerte de tendencias de grupos de personas, de asociaciones que están dotadas con financiamiento, de crear nuevas categorías, que además atentan no solo contra el derecho natural, que habría que recordarle a su eminencia, Monseñor Cabrejos, porque todos somos iguales ante Dios y frente a la ley”, manifestó.

“Frente a las declaraciones universales de los derechos del hombre y del ciudadano, a la declaración universal sobre pactos civiles, culturales y políticos y otros instrumentos internacionales que ha suscrito en su mayoría el Perú y que disponen que la dignidad de la persona está por encima de todo y que todos somos iguales ante la ley, Escazú crea una categoría de superhumanos, los defensores de los derechos humanos ambientales, en el artículo 9.1, a los que el Estado debe dar todo tipo de garantías y sin restricciones”, agregó.

Riesgos y amenazas

Gonzales Olaechea remarcó que “el panorama está bastante claro para quienes seguimos de cerca el Acuerdo de Escazú, pero la gran mayoría de los peruanos recién han conocido de la existencia de este acuerdo que tiene por nombre la publicación y participación pública sobre el medio ambiente”. “Cuando el Gobierno lo suscribió sin consultarle a nadie, hace dos años, y recién hace cuatro meses cuando empezamos a estudiar a fondo el tema, nos dimos cuenta que estaba lleno de problemas”, puntualizó.

“El Gobierno, ante algunas voces que pudimos levantar con buen tono respecto a los enormes riesgos e inconvenientes que comporta este Acuerdo de Escazú, ha actuado en tres frentes. En primer lugar el ex canciller Meza Cuadra, remitió una nota oficial a la Comisión de Relaciones Exteriores el 15 de junio, advirtiendo claramente que había unos nuevos compromisos internacionales porque el tratado de Escazú es de carácter vinculante, había nuevos riesgos y nuevas amenazas, porque hablaba claramente de desbalance regional, porque varios de los países vecinos entonces y tampoco ahora han suscrito y no forman parte del Acuerdo”, dijo.

Destacó que “el segundo mensaje lo ha dado el actual canciller Mario López en la sesión del 1º de julio en la Comisión de Relaciones Exteriores cuando dijo que había que hacer más estudios, llamó a un debate mayor, en cierta medida retrocedió, porque hay que recordar que el poder Ejecutivo remitió hace un año al Congreso el proyecto de resolución legislativa para que lo evaluara y lo aprobara”. “Entonces, ahí tenemos un segundo mensaje del actual canciller que llama al estudio y a la prudencia y evidentemente no ratifica claramente la posición del gobierno”, manifestó.

“El tercer mensaje es que el presidente de la República el 28 de julio, cuando tuvo que asistir al Congreso para la investidura del señor Cateriano y para la nueva investidura del señor Martos, ninguno de los tres consignó una sola expresión en el Congreso, que ya estaba la Comisión de Relaciones Exteriores estudiando el Acuerdo de Escazú, para ver si es conveniente para los intereses nacionales, los tres no emitieron una sola palabra a favor”, añadió.

Subrayó que “evidentemente se han dado cuenta que la situación es compleja, que el acuerdo, como explique en la Comisión de Relaciones Exteriores, invitado para sostener mi oposición, toda vez que había ventilado en los medios de comunicación una oposición racional, basada en dos principios, en el de la supremacía de la realidad y de la incapacidad material, quitándole toda carga ideológica”. “Ahí sustenté mi oposición basada en los documentos, tras ello a la media hora remití un informe de 75 páginas, 50 sustentando mi oposición y los anexos correspondientes, algo que pedí que formara parte de las actas de la comisión, lo cual ya está y que colgaron en la web el informe para su público conocimiento”, mencionó. 

“En la comisión me preguntaron por qué Chile que había sido tan entusiasta, habiendo sido copresidente de la comisión de redacción y negociación del Acuerdo de Escazú, hace cinco años, todavía no la había ratificado. Yo recordé que la habían ratificado algunos pequeños países del Caribe inglés y de esos, tres forman la Mancomunidad Británica, que reconoce a la corona inglesa como jefe de Estado”, expresó.

“Recordé que en 1840 comenzaron los primeros movimientos que nos llevaron a una guerra infausta en 1879, no con tres países partícipes sino con cuatro en la práctica, Inglaterra ayudó claramente a quien fue contendor en la Guerra del Pacífico. Entonces, había que ser suspicaz. Mencioné que Bolivia había entablado una demanda ante la Corte Internacional de Justicia, lo que está previsto en el Acuerdo de Escazú como un mecanismo de solución de controversias de Estado a Estado”, añadió.

“Ahí recordé que Bolivia había entablado una demanda usando algunos argumentos que están en el Acuerdo de Escazú y yo aseguré (casi aposté) en la Comisión de Relaciones Exteriores que Chile no iba a ratificar ese acuerdo. Un mes antes, yo dije que antes de ser neoambientalistas, son patriotas. Hace 10 días, el canciller chileno notificó oficialmente ante la comunidad internacional que no iban a firmar el Acuerdo de Escazú, porque era contrario a sus intereses”, acotó.

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