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EXPERTO ADVIERTE QUE EL SUBSIDIO A LOS COMBUSTIBLES ES “UNA BOMBA DE TIEMPO” Y PLANTEA REFORMAS TRIBUTARIAS PARA SOSTENER LA CRISIS

RCR, 16 de agosto de 2026.- El experto en finanzas públicas internacionales y gestión pública José Vargas Urrutia advirtió que la aplicación de un subsidio de entre 15% y 20% al precio de los combustibles, anunciado por la presidenta Keiko Fujimori, puede convertirse en una “bomba de tiempo” si no se acompaña de medidas estructurales.

Por ello, Vargas plantea que el gobierno de Fuerza Popular debe considerar reformas tributarias temporales y reactivar la explotación petrolera nacional.

“La subvención significa que indirectamente se va a posponer el pago de un proceso que está siendo recurrente, que es el pago del precio del crudo. Esto ya estaba cantado. ¿Qué es lo que debió hacerse? (…) el plan B, porque sabíamos que íbamos a enfrentar este problema. Lo que se debe hacer es ahora activar y desarrollar la explotación, pero no con el subsidio podemos manejar el tema porque esto es una bomba de tiempo. El tiempo es ahora, tic tac, tic toc, está caminando sobre todos los bolsillos y los hogares peruanos”, afirmó Vargas en el programa Perú 2030 de Red de Comunicación Regional (RCR).

Sostuvo que el problema energético del Perú tiene una dimensión estructural debido a su dependencia del petróleo importado. Explicó que alrededor del 70% del crudo que consume el país proviene del exterior y EE.EE. es el principal proveedor, seguido por Ecuador, Nigeria, Brasil, Trinidad y Tobago, Argentina y Canadá.

A su juicio, esta dependencia resulta contradictoria para el Perú que posee recursos petroleros, pero no ha desarrollado un plan estratégico de los problemas coyunturales y su explotación del crudo para atender el mercado interno.

“Cuando se inicia la guerra de EE.UU. con Irán el día 28 de febrero de este año, el crudo estaba en aproximadamente US$ 68. Hoy día, 15 de agosto del 2026, el crudo está en US$ 119, lo cual es un incremento del 27%. Esto no lo paga EE.UU., lo transfiere y se prorratea a todos los compradores que vende crudo. Y ahí está Perú con un volumen de 1 100 000 barriles anuales de acuerdo a la estadística del ejercicio fiscal anterior del año 2025. ¿Cuál es la alternativa? No hacer una subvención porque si sacamos una tajada a esa torta, alguien se va a tener que sacrificar los próximos 90 días.  ¿Y por qué 90 días? Porque es el periodo de las condiciones especiales que la presidenta solicitó al Congreso”, sostuvo Vargas, al explicar el impacto de la guerra en el Medio Oriente sobre los costos de los combustibles.

Reformas para sostener la emergencia

Vargas planteó que el Gobierno debe aprovechar el periodo de facultades legislativas al Congreso de la República para proponer y aprobar reformas tributarias temporales que permitan compensar el costo de las medidas de emergencia.  

“Debe haber un tipo de reformas temporales aprovechando que hay este periodo de legislar especialmente con la luz verde del Congreso. Todas estas leyes, estos tributos deben modificarse para compensar el subsidio”, señaló.

Entre sus propuestas, Vargas planteó activar nuevos programas tributarios y renegociar con EE.UU. los aranceles aplicados a las exportaciones peruanas. Según explicó, una reducción de esas tarifas permitiría que los productos peruanos ingresen en mayores cantidades al mercado estadounidense.

“Hace poco EE.UU. aplicó un incremento del 12% de aranceles a Perú. Perú no tenía nada que ver en el tema. Nosotros proveemos de muchos productos alimenticios que se consumen a nivel nacional, palta, arándanos en EE.UU. Y sin embargo, no se hizo nada para ajustar esa negociación. Ese es el punto crítico, la columna vertebral de este de este tema de los aranceles. En EE.UU. una cajita que parece de 7 cm por 5 vale $8 de arándanos; una bolsa de seis paltas está costando $8”, afirmó.

Recomendó que no se debe recurrir a elevar el IGV, debido a su impacto sobre el consumo masivo, y planteó evaluar otros instrumentos fiscales para generar espacio que permita atender la crisis de los combustibles.

“Lo que tienen que hacer es activar nuevos programas en la parte tributaria, jugar con el impuesto selectivo a la renta y renegociar los aranceles”, añadió.

Propuso también revisar la carga tributaria de las grandes empresas agroexportadoras y de la agroindustria. Sostuvo que estos sectores deben contribuir de manera adicional para mejorar las condiciones de vida de los sectores más vulnerables.

“Se tiene que hablar con ellos también para ajustarles un impuestito que vaya en beneficio de los muchachos que no tienen para ir al colegio, para los padres que no tienen cómo conseguir un carrito y van en bicicleta o a pie y mejorar la calidad de vida en el Perú. Eso se tiene que hacer y las corporaciones tienen que ayudar, hablar con ellos, renegociar, negociar y que justifiquen la existencia porque ellos dan trabajo, sí, bien es cierto, pero no venden esclavitud. Están esclavizando al mismo peruano. Todo el mundo merece una condición de vida más equitativa a la realidad”, aseveró.

Una respuesta nacional

El experto también cuestionó que la respuesta estatal se concentre únicamente en los transportistas o en las regiones donde comenzaron las protestas. Señaló que el incremento del costo de los combustibles termina afectando a toda la cadena económica, desde el transporte de mercancías hasta los pequeños emprendimientos y los trabajadores que utilizan vehículos para desplazarse.

“Hay que tener en cuenta que la subvención no es más que un calmante. No es un tratamiento. (…) No se puede solamente amenguar este mal en la región Ucayali o en la región Puno o en otras áreas, tendría que tomar una acción nacional”, expresó.

En ese contexto, cuestionó la decisión de priorizar el diésel y pidió precisar cómo se empadronará a los beneficiarios, especialmente a transportistas individuales y pequeños operadores. También sostuvo que la medida debería considerar otros sectores afectados por el encarecimiento de los combustibles, entre ellos el transporte fluvial de la Amazonía y quienes dependen de la gasolina para sus actividades cotidianas.

En su análisis, la guerra entre EE.UU. e Irán mantiene una presión sobre el mercado internacional y dificulta prever cuándo terminará el encarecimiento del crudo; por ello, advirtió que el Perú necesita una estrategia propia frente a estos escenarios.

EL COMBUSTIBLE DE LOS PAROS REGIONALES