- La gestión del edificio, la falta de mantenimiento preventivo y las remodelaciones sin control técnico influyen directamente en el valor real de una vivienda, advierte especialista.
Lima, 11 de febrero de 2026. En el mercado inmobiliario peruano, la plusvalía suele ser uno de los principales argumentos al momento de comprar una vivienda. Sin embargo, especialistas advierten que el valor de un departamento no solo depende de la ubicación o del crecimiento urbano, sino también de factores técnicos y de gestión que, de no atenderse, pueden generar una devaluación sostenida del inmueble en el tiempo.
De acuerdo con estimaciones del sector, un departamento que no recibe mantenimiento adecuado ni una gestión eficiente puede devaluarse alrededor de 5% por año, lo que representa una pérdida acumulada de hasta 25% de su valor en un periodo de cinco años, incluso en edificios relativamente nuevos.
“Se habla mucho de plusvalía, pero muy poco de los elementos que hacen que un departamento pierda valor con el tiempo”, señala Cinthya Vera, especialista en inspecciones inmobiliarias y fundadora de Depalisto. “En la práctica, vemos que hay decisiones —o descuidos— que impactan directamente en el precio, la habitabilidad y la vida útil del inmueble, afectando el patrimonio de las familias”.
Tres factores que afectan el valor de una vivienda
Según la especialista, existen tres aspectos clave que inciden de manera directa en la depreciación de un departamento y que suelen ser subestimados por propietarios e inversionistas.
1. Gestión deficiente del edificio
“La condición de un departamento no puede analizarse de forma aislada. Cuando un edificio no cuenta con una junta de propietarios organizada o con liderazgo, los problemas estructurales y de mantenimiento se acumulan”, explica Vera.
Esta falta de gestión se traduce en áreas comunes deterioradas, reparaciones postergadas y una percepción negativa del inmueble frente al mercado, lo que termina reduciendo el valor de todas las unidades, incluso de aquellas que se encuentran en buen estado.
2. Ausencia de mantenimiento preventivo
Otro factor crítico es la falta de mantenimiento en los tiempos adecuados. “Para prolongar la vida útil de las instalaciones y equipos de un departamento —como sistemas eléctricos, sanitarios o de ventilación— el mantenimiento preventivo no es opcional, es una necesidad económica”, advierte.
Cuando estas revisiones no se realizan, el deterioro se acelera, aparecen fallas ocultas y los costos de corrección se incrementan, afectando tanto el valor del inmueble como su capacidad de ser alquilado o vendido en condiciones competitivas.
3. Remodelaciones sin control técnico
Finalmente, las modificaciones realizadas sin asesoría especializada pueden generar consecuencias negativas a mediano y largo plazo. “Podrían comprometer instalaciones, generar sobrecargas o incluso afectar elementos estructurales del inmueble”, sostiene Vera.
Este tipo de intervenciones, lejos de incrementar el valor del departamento, pueden convertirse en un factor de riesgo que desincentiva a potenciales compradores o reduce el precio final de venta.
En un contexto donde muchas familias destinan su principal ahorro a la compra de una vivienda —o dependen de ella como fuente de ingresos por alquiler—, herramientas como las inspecciones inmobiliarias permiten anticipar gastos, reducir riesgos y evitar pérdidas patrimoniales significativas. “Un departamento listo no es solo el que se ve bien a simple vista, sino el que realmente está en condiciones adecuada”, señala la especialista.











