ESTADO DEBE CAMBIAR DE ESTRATEGIA PARA NEGOCIAR CON GRUPOS RADICALES

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Marcos Ibazeta, expresidente de Sala Nacional Antiterrorista y analista político.

Hay que defender actividades como la minería de los sectores ultra izquierdistas radicales que con discursos trasnochados pretenden oponerse a las inversiones que nos pueden sacar adelante.

RCR,16 de marzo 2018.- Los grupos radicales y violentos como las FARC que mantuvieron una guerra fratricida contra el Estado colombiano basaron su experiencia en ideologías fundamentalistas que usaban para captar a sus cuadros y someter a la sociedad civil mediante actos terroristas enarbolando banderas de lucha armada. Sabiendo que su ideología no es compartida, infiltran los ámbitos de legalidad, las organizaciones sociales y el estado, buscando ingresar a la acción política legal para socavar la democracia, tal como también sucede en el Perú, sostuvo Marcos Ibazeta, expresidente de Sala Nacional Antiterrorista y analista político, en comunicación con red de Comunicación Regional (RCR).

En Colombia, usaron esa estrategia y en las negociaciones por la paz con el gobierno lograron que les otorguen diez escaños obligatorios en el Congreso de ese país, comentó.

“Cuando se negocia con estos grupos no se debe ser muy concesivo. El presidente Uribe no dio su brazo a torcer, minimizando la fuerza de las FARC, y usando su poder militar para negociar con ventaja a favor del Estado. Santos no siguió esa línea y cedió demasiado, como se sabe, con el patrocinio de La Habana y los chavistas”, expresó.

Trasladando esta experiencia al Perú, es notorio que las movilizaciones surgen en su mayoría por reacciones espontaneas y legitimas de la población, pero siempre lideradas por los grupos ultra radicales.

“Cuando se producen las protestas, los radicales exigen negociar, pero finalmente no se negocia nada, porque estos grupos imponen la agenda con sus condiciones, hasta poner de rodillas a las diferentes autoridades”, aseveró.

Eso se puede apreciar casi todos los días, con las tan mentadas “mesas de dialogo” y los “frentes regionales. Si el Estado no negocia sus propuestas, ellos ensucian cualquier solución”, añadió.

Ibazeta advirtió que en estos momentos en el país se está produciendo un enfriamiento progresivo de la economía, principalmente por factores políticos internos y expectativas negativas, por lo que el país está, en la práctica, dependiendo de la minería y de industrias extractivas.

“Hay que defender estas actividades de los sectores ultra izquierdistas radicales que con discursos antimineros pretenden oponerse a las inversiones que nos pueden sacar adelante. El estado tiene que cambiar la estrategia sicológica para tratar con estos grupos que han estado ganando en los últimos años”, concluyó.