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ESPECIALISTA ADVIERTE CRISIS DE SALUD MENTAL EN PERÚ POR INSEGURIDAD Y ESTRÉS LABORAL

RCR, 02 de febrero 2026.– El panorama de la salud pública en el Perú ha experimentado un giro dramático. Lo que antes se consideraba un tema secundario, hoy se ha consolidado como la principal urgencia de los ciudadanos, superando incluso el temor a enfermedades crónicas como el cáncer.

Así lo advirtió la médica especialista en salud mental, Katherine Noriega, quien señaló que el país enfrenta un deterioro progresivo del bienestar emocional impulsado por un entorno de violencia criminal, conflictos familiares y un asfixiante estrés laboral.

En diálogo con  Red de Comunicación Regional (RCR), Noriega explicó que el escenario postpandemia ha dejado cicatrices profundas.

Lejos de estabilizarse, las estadísticas revelan un incremento sostenido en cuadros de ansiedad, depresión y el síndrome de burnout o agotamiento extremo.

Las cifras del Ministerio de Salud al cierre del 2025 son contundentes: más de 42 mil atenciones anuales por reacciones de estrés agudo y estrés postraumático, un dato que desnuda la magnitud de una crisis que no parece dar tregua.

La especialista fue enfática al vincular el estado emocional de la población con la realidad social del país.

Según precisó, la inseguridad ciudadana no solo es un problema de orden público, sino un detonante de patologías psíquicas. El miedo constante y la violencia criminal están generando ataques de pánico y síntomas físicos vinculados al sistema nervioso central, afectando la calidad de vida de miles de peruanos que viven en un estado de alerta permanente.

En el ámbito laboral, el panorama no es más alentador. La doctora Noriega señaló que el Perú registra una de las incidencias más altas de estrés relacionado al trabajo, lo que ha llevado a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a priorizar la prevención de factores psicosociales este año.

No obstante, la médica denunció una brecha entre las normas y la realidad corporativa: muchas empresas se limitan a evaluaciones superficiales de ingreso, ignorando la necesidad de monitoreos continuos y planes de acción que protejan la salud mental del trabajador.

Finalmente, la experta lanzó un llamado de alerta sobre la gestión pública. Con una inversión estatal aún insuficiente y la advertencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la dificultad de alcanzar las metas globales para el 2030, Noriega subrayó que el problema ya trasciende los consultorios médicos.

Para la especialista, el reto urgente del Perú es pasar del diagnóstico a la acción política integral, entendiendo que la salud mental es el motor que sostiene la productividad, la convivencia social y, en última instancia, el desarrollo de la nación.

ANÁLISIS SOBRE EL DETERIORO DE LA SALUD MENTAL EN EL PERÚ Y SU IMPACTO EN LA POBLACIÓN