Fuente: Nota de prensa
Revisar el estado real del inmueble antes de alquilar puede evitar riesgos eléctricos, problemas de salud y gastos no planificados, advierte Cinthya Vera, arquitecta especialista en inspecciones inmobiliarias.
Lima, 14 de enero de 2026.- Alquilar un departamento puede considerarse una decisión de bajo riesgo frente a la compra de una vivienda. Sin embargo, especialistas advierten que no inspeccionar el estado real del inmueble antes de firmar el contrato puede exponer a los inquilinos a problemas de seguridad, gastos no previstos y conflictos con el propietario.
Uno de los errores más frecuentes es confiar únicamente en la apariencia del inmueble al visitarlo por primera vez. Paredes recién pintadas, pisos en buen estado o una correcta iluminación podrían ocultar filtraciones, humedad, fallas eléctricas o problemas en las instalaciones sanitarias, que solo se evidencian cuando el inquilino ya se ha mudado. “En una visita rápida es muy difícil detectar daños que no son visibles a simple vista”, explica Cinthya Vera, representante de Depalisto, empresa especializada en inspecciones inmobiliarias.
Las instalaciones eléctricas defectuosas representan uno de los mayores riesgos en viviendas alquiladas, especialmente en departamentos antiguos o remodelados sin supervisión técnica. De acuerdo con el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, entre el 60% y 70% de los incendios en el país se originan por instalaciones eléctricas en mal estado, asociadas a cableados antiguos o deteriorados, uso de materiales de baja calidad y productos que no cumplen con las normativas técnicas.
Otro aspecto que se suele pasar por alto es la presencia de humedad y moho, problemas comunes en zonas urbanas cercanas a la costa. En ciudades como Lima, donde los niveles de humedad superan el 80% en varias épocas del año, estas condiciones climáticas pueden impactar negativamente en las construcciones y afectar la salud de los ocupantes, especialmente niños y adultos mayores.
Además, muchos inquilinos no documentan el estado real del inmueble al momento de la entrega, lo que puede derivar en disputas al finalizar el contrato. “Sin una evaluación previa, es común que el arrendatario termine asumiendo reparaciones que no le corresponden”, advierte Cinthya Vera.












