RCR, 12 de febrero 2026.- El exministro de Relaciones Exteriores, Miguel Ángel Rodríguez Mackay, sostuvo que el acto del embajador estadounidense, Bernie Navarro, de departir una hamburguesa con el presidente José Jerí simboliza el pedido de Washington para que el Perú se acerque más a Estados Unidos y se aleje de la relación bilateral construida con China. Agregó que este lenguaje simbólico sugiere que el país debe dejar de priorizar el vínculo con el gigante asiático para fortalecer sus nexos con la potencia norteamericana.
“Los símbolos en diplomacia no son casuales, los estados se valen de gestos y actos para expresar el sentido de su política exterior, por lo que la fotografía del mandatario peruano departiendo una hamburguesa con el embajador estadounidense representa un mensaje claro, Washington busca que Lima reequilibre su política exterior y se acerque nuevamente a la órbita norteamericana”, dijo a través de Red de Comunicación Regional (RCR).
Indicó que en los últimos años el Perú ha mostrado una excesiva actitud hacia China, su principal socio comercial, lo que ha generado un desbalance estratégico. “China invierte para extraer minerales, pero no necesariamente para contribuir al verdadero desarrollo, por eso el impacto social de millonarias inversiones en infraestructura portuaria y minería”, precisó.
Rodríguez sostuvo que Estados Unidos sigue siendo el hegemón del mundo y que el Perú se encuentra dentro de su espacio geopolítico natural, por lo que recordó que históricamente hubo etapas de mayor cercanía bilateral, y que el actual contexto representa una oportunidad para retomar una relación estratégica, aunque subrayó que esta debe estar basada en el respeto mutuo y no en una visión de subordinación.
“Washington habría calificado recientemente al Perú como país asociado estratégico extra-OTAN, lo que es una señal de alto nivel político. Por eso es que el presidente Jerí enfrenta una oportunidad única para fortalecer la posición internacional del país, siempre que actúe con visión de Estado y no condicionado por la coyuntura interna”, expresó.
Afirmó que la región se ha convertido en un espacio de competencia por recursos estratégicos, aunque descartó que se trate de una nueva Guerra Fría. “No estamos ante un mundo bipolar, pero sí ante una pugna por espacios de influencia, ninguna inversión privada puede quedar al margen de la supervisión estatal, al invocar el principio constitucional de armonía entre propiedad privada y bien común”, anotó.
Manifestó que el Perú debe mantener abiertas sus puertas a la inversión extranjera, provenga de China, Estados Unidos o cualquier otro país, pero sin comprometer su soberanía ni permitir interferencias políticas que distorsionen el desarrollo nacional. “Cuantas más inversiones, mejor, pero dentro del marco legal y con respeto a la dignidad nacional”, subrayó.













