RCR, 09 de Febrero de 2026.- Eri Carrasco, especialista en neurodesarrollo infantil y autora del libro “Tengo un alumno autista”, enfatizó que es urgente fortalecer la capacitación docente ante la creciente presencia de estudiantes con autismo en las aulas regulares. Agregó que ningún acto de violencia es justificable, pero muchos episodios de desborde en el aula reflejan la falta de herramientas y formación para atender la neurodiversidad.
“Tengo un alumno autista es un libro que no solo aborda el autismo desde una mirada clínica, sino que propone una reflexión sobre la humanidad en la relación educativa, buscando proteger tanto al alumno como al profesor frente a situaciones de alta exigencia emocional”, dijo en el programa Depor Sin Límites por RCR.
Indicó que los sistemas de apoyo a la inclusión educativa son insuficientes frente al aumento de diagnósticos, y que la falta de regulación y capacitación obligatoria deja a muchos maestros enfrentando retos complejos sin orientación profesional.
“Existe un temor de directores y profesores en aceptar estudiantes con autismo, y esto nace principalmente del desconocimiento, lo que deriva en prácticas de exclusión o en integraciones simbólicas sin adaptaciones reales dentro del aula”, expresó.
Sostuvo que su libro surgió a partir de una reunión con docentes que manifestaban no poder adaptar su enseñanza a una estudiante autista, experiencia que motivó a crear un manual práctico con estrategias aplicables en salones con grupos numerosos.
“La publicación combina teoría con historias reales y propone ajustes sencillos en iluminación, tiempos sensoriales, organización del aula y metodologías de enseñanza que benefician a todo el grupo, no únicamente al estudiante neurodiverso”, afirmó.
Carrasco también destacó la importancia de diferenciar una crisis sensorial de un berrinche, señalando que en esos episodios el niño no puede autorregularse con órdenes verbales, por lo que el adulto debe reducir estímulos, mantener la calma y ofrecer contención adecuada.
“Las adaptaciones curriculares no implican bajar el nivel académico, sino modificar el camino para alcanzar los mismos objetivos mediante ajustes de acceso, metodología y evaluación que garanticen el derecho al aprendizaje”, precisó.
Finalmente, invitó a educadores y padres a participar en capacitaciones gratuitas remarcando que la inclusión educativa es una tarea colectiva que involucra a toda la sociedad y no solo a las escuelas.
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