CARAL BAJO AMENAZA DE SER DESTRUIDA DEBIDO A INVASIONES

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Fuente : Diario Uno

Nuestro país tiene la dicha de tener en su territorio los restos arqueológicos de la ciudad más antigua de América.

Caral se encuentra al norte de Lima, a unas 3 horas en auto. Es el sitio arqueológico más antiguo de América: existió hace 5 mil años.

Está ubicada en el valle del río Supe, a unos 182 kilómetros al norte de Lima y a 20 kilómetros del Océano Pacífico al oeste.

Cuenta con 66 hectáreas de extensión y 7 pirámides de piedra. Esta antiquísima ciudad está considerada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, a pesar de eso, la milenaria ciudad precolombina está bajo una amenaza altamente peligrosa.

Se cree que la civilización fue pacífica y no utilizó armas ni murallas.

Caral en peligro

La Agence France-Presse (AFP) informó que los restos de esta antigua civilización están siendo amenazados por ocupantes ilegales.

Estos afirman que las duras circunstancias de la pandemia del coronavirus no les ha dejado otra salida que ocupar la ciudad sagrada. Esto es, que las condiciones materiales de los peruanos los empuja a poner en riesgo su propia historia. En definitiva, los invasores no son los responsables últimos de esta situación, aunque sí inmediatos.

La directora de la zona arqueológica, la arqueóloga Ruth Shady, quien ha estado a cargo de las investigaciones desde que comenzaron las excavaciones en 1996, ha contado un panorama nada alentador y más bien lleno de violencia. La historia es más compleja que personas obligadas a tomar tierras por la pandemia.

La famosa científica peruana fue quien descubrió el sitio de Caral.

La situación es tan álgida que la arqueóloga Ruth Shady ha sido amenazada de muerte a condición de abandonar su investigación del lugar.

Las invasiones de los ocupantes ilegales comenzaron en marzo cuando la pandemia obligó al gobierno de Vizcarra a decretar una estricta cuarentena. Los invasores aprovecharon el periodo en que el Gobierno abrió el sitio arqueológico, en octubre de 2020, para establecer chozas y trabajar la tierra con maquinaria destruyendo todo lo que encontraron.

Shady dice que los traficantes de terrenos, que ocupan tierras estatales o protegidas ilegalmente para venderlas en beneficio privado, están detrás de las invasiones.

“Hay gente que viene e invade este sitio, que es propiedad del Estado, y lo utilizan para plantar”, dijo a AFP el arqueólogo Daniel Mayta. “Es enormemente dañino porque están destruyendo evidencia cultural de 5.000 años”, agregó.

Amenazada de muerte

La científica peruana Ruth Shady contó que un día llamaron al abogado que trabaja con ella y le dijeron que los iban a matar si continuaba el trabajo arqueológico en el sitio.

Los amenazaron con enterrarlos “a cinco metros bajo tierra”, añadió Shady.

Las amenazas la han obligado a vivir en Lima bajo protección.