CANCILLERÍA: ALGO HUELE MAL EN VIENA

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Escribe: Juan P. Olavide

Uno de los aspectos centrales que debe ser consustancial a la profesión diplomática es la perfecta armonía que se debe observar entre el fondo y la forma de las cosas. Ello especialmente, para una institución que es  pionera en nuestra historia republicana, cuyo prestigio se elevó a nivel internacional, precisamente porque en épocas aciagas se tradujo en  la denodada defensa de nuestra posición jurídica sobre la soberanía de nuestros límites terrestres, especialmente en medio de las crisis políticas y económicas que en esos momentos nos tocó atravesar. Grandes personajes de aquella época como Raúl Porras; Víctor Maúrtua y Víctor Andrés Belaunde fueron sus adalides. En épocas más próximas figuras diplomáticas como Wagner de Reyna, Alberto Ulloa, Bákula, Lohmann, García-Bedoya, Pérez de Cuellar, Alzamora y, por citar también, la gran visión multilateralista de Oswaldo de Rivero y la sagacidad de Manuel Rodríguez Cuadros  quien logró sustanciar la controversia, que quería negar Chile, y posibilitó llevarlos a la Corte de la Haya  por nuestros límites marítimos.

Sin embargo, de acuerdo a las exigencias de nuestro tiempo, donde el conocimiento cada vez se fracciona y especializa  y la globalización crea nuevos desafíos, existen también funcionarios diplomáticos, que no precisamente han manejado la Cancillería en estos tiempos que más allá de poseer el recurso exigido de formación universitaria y la maestría que se les brinda en los diversos cursos en la Escuela Diplomática, poseen  una especialización y la expertos en los  temas centrales en el debate y la agenda internacional, como es el caso de los asuntos jurídicos, a la luz de la relativización del Derecho internacional; de igual forma, cabe mencionar los temas económico-comerciales, motor en las relaciones internacionales  para el crecimiento y desarrollo de un país; el medio ambiente, teniendo en cuenta las consultas socio-ambientales y los acuerdos supranacionales; la temática de  la Integración,  dentro de los esquemas vigentes y dinámicos  en nuestra Región; la política migratoria internacional y Consular en consonancia con la transversalidad de los Derechos Humanos y el enfoque de los derechos de los migrantes; y, también la indudable puesta en valor de nuestra política cultural internacional. No son muchos tales diplomáticos, pero los hay; pero precisa y lamentablemente, no han sido los protagonistas en muchos casos. Y porque?

Nuestra Cancillería tiene la peculiaridad en los últimos tiempos  de  representar un botín para personajes del entorno político de los Gobiernos,. a modo de pagar cuotas políticas. A esa presión de afuera se suma otra presión interna que son  de los Embajadores alineados en las  argollas de poder  internas  que practican el arribismo político de turno y se reservan los mejores puestos y Embajadas en el mundo. Así pues, con escasas excepciones, se vino administrando la Cancillería, cuyo manejo interno , muy pocos, que no son de la institución, conocen tal hermenéutica diplomática, y que está fuera del radar de la política interna, al cual están sometidos todos los otros Sectores, excepto cuando se trata un tema de actualidad nacional e internacional. 

¿Pero en estos tiempos quienes han venido manejando la Cancillería? 

Pues dice la biblia, por sus obras los conoceréis.

Y en lugar de haber dado  de que  hablar por sus logros y capacidades, más han dado que hablar por sus actos personales, que eso si  los distingue a estos personajes de turno, pero no en el buen sentido de la palabra. Diplomáticos identificados plenamente con partidos políticos (no por ideología o simpatía) sino por oportunismo y cálculo.  Ministros que han transitado devota y fielmente no sólo a uno, sino hasta dos o tres partidos de Gobierno, que han formado parte de razias y abusos de tales regímenes, a los que finalmente también traicionaron descaradamente. ¿Y que actos personales los distinguen?, pues el abuso a su propia gente y la tradicional conformación de argollas donde la sumisión es más rentable que la meritocracia.

Eso se ve en el descarado sistema de ascensos; en las rotaciones a puestos supuestamente más importantes o atractivos en el exterior, y; en lo que es el colmo, a la utilización, como arma de presión y poder, de los famosos «procesos administrativos disciplinarios».  Y esto funciona con una lógica perversa: La famosa Comisión Disciplinaria, que actúa al estilo del Tribunal de la Santa Inquisición,   está integrada por dos miembros elegidos por el Ministro de Turno, otros dos elegidos en votación por la Asociación de Funcionarios  Diplomáticos y un quinto miembro que es el Director de Recursos Humanos, con derecho a voz y no al voto. El problema es que como son procesos «a la medida»; si los dos miembros elegidos por el Ministro «contradicen» las soterradas indicaciones del Ministro, pues no tendrán “recompensas” en sus ascensos, si fuera el caso o en sus puestos en el exterior, así de simple. Los otros dos integrantes con voto,   también pueden caer en la aplicación de tales «recompensas» , aunque no necesariamente son «gente de confianza» del Ministro. ¿Cuál sería lo más lógico aquí?, pues que estos procedimientos, sobre todo para temas de mediana importancia  para arriba, sean vistos fuera de los ámbitos de Cancillería sobre todo en  SERVIR o en Contraloría y con la intervención de la Defensoría del Pueblo como veedor.

Así no se sucederán casos tan grotescamente escandalosos  y arbitrarios como el de un talentoso Embajador, invidente, injustamente sancionado porque no formaba parte de las argollas tradicionales de poder; de otro Embajador que  fue injustamente sacrificado a la prensa por la cobardía de la Cancillería de no asumir sus responsabilidades y, sólo mucho después, se sacó un escueto comunicado en “Andina” absolviéndolo; la de una Embajadora que fue injustamente acusada en un programa de la televisión y después se probó que por lo menos no fue tal la acusación, pero igual y previamente al  proceso fue retirada de la Embajada; el caso más reciente de otro Embajador que cometió una falta al dirigirse impropiamente a una subalterna, pero fue, a propósito » quemado» ante la prensa televisiva y periodística para tener argumentos para cesarlo, como así sucedió; entre otros varios.

Pero ahora nos topamos con un caso por demás escandaloso e injusto contra una funcionaria del Servicio Diplomático que labora en Viena en la Embajada del Perú en Austria.  Aquí contra la propia lógica del derecho a esta diplomática que formal y oficialmente presentó una denuncia  por escrito  ante el Vice-Ministro de Relaciones Exteriores  en contra del Embajador Erik Anderson Machado, ex-Secretario General de la Cancillería y actual Embajador  en  Austria, por hostigamiento sexual y acoso laboral entre otras imputaciones ; la  Cancillería en su afán de amparar  y proteger al denunciado , en forma arbitraria e ilegal archivó la denuncia y lo peor es que  convirtió a la víctima  en acusada y le  abrió un proceso disciplinario. La victima es revictimizada y castigada por hacer  una denuncia contra  un hostigador sexual y este es premiado  con el archivamiento de su caso, prevaleciendo la  total impunidad.

Lo que es inadmisible es que esto suceda en esta época donde  se trata de salvaguardar los derechos de la mujer y sea  una mujer la Titular de la Cancillería.

Con todo derecho esta funcionaria puede y debe llevar este caso, tan arbitrario e injusto en su manejo, a las esferas del Ministerio de la Mujer, la Defensoría del Pueblo   y de las instituciones protectoras y de defensa de los derechos de la Mujer, incluyendo al Poder Judicial, ya que como se puede apreciar no existe ninguna garantía que la Cancillería asuma lo protección de los derechos de la mujer y por el contrario protege , en contra del inicio de las investigaciones, en el marco de un debido proceso, sobre quien existen marcadas evidencias de hostigamiento sexual. 

Y mientras tanto, el olor a algo putrefacto viene desde Viena y ha comenzado a contaminar los plácidos dominios de Torre Tagle.

Y que pasó con las formas?, pues parece hace tiempo se perdieron;   y con el fondo?, pues parece que últimamente está perdiendo sustancia.