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CAMBIAR LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA CREARÍA UN CLIMA DE INCERTIDUMBRE EN LOS INVERSIONISTAS

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RCR, 23 de Junio 2021 .- Diego Macera, gerente general del Instituto Peruano de Economía (IPE), sostuvo que cambiar la Constitución Política sería modificar las reglas de juego de la economía y crear un clima de incertidumbre en los inversionistas. También dijo que el Estado siempre ha fracasado en la gestión de empresas y provocado pérdidas de recursos públicos.

“No soy abogado, pero entiendo que la Constitución actual no tiene ningún mecanismo de autodestrucción, no hay ningún artículo que te permita que la reemplaces totalmente, ninguna Constitución en el mundo tiene un sistema para reemplazarse a sí mismo. Sí hay maneras de mejorar algunos artículos relacionados a la representación política o a la relación entre poderes del Estado, pero cambiar la Constitución es meternos a un clima de incertidumbre enorme”, dijo a través de Red de Comunicación Regional (RCR).

Remarcó que cuando hay un cambio de Constitución se alteran las reglas de juego. “Es como decir que estábamos jugando ajedrez y ahora vamos a cambiar las reglas y empezar a jugar monopolio. Esa sensación es mas o menos lo que se instala en la economía y en las personas naturales cuando se habla de cambio de la Constituyente, porque por esencia la Constituyente es un organismo todo poderoso y el potencial de cambio es absoluto. A partir de este cambio, muchas leyes van a tener que cambiarse y eso abre otro ciclo de incertidumbre”, indicó.

“El cambio de Constitución tiene que ver con la gran empresa y la economía, pero es muchísimo más que eso, tiene que ver con como nos entendemos como sociedad. Cual es el pacto social entre contribuyentes y el Estado. La Constitución te permite emprender, te da el marco a través del cual una persona puede elegir entre empezar o no un negocio, bajo que condiciones, si puede competir o no”, afirmó.

Manifestó que la Constitución garantiza ciertas reglas de juego a través de las cuales se da estabilidad económica al país. “Ese marco te permite un sol estable y que tus ganancias sirvan para comprar cosas y que los precios no suban. Lo mismo pasa con el tipo de cambio, tenemos una Constitución que te pone las garantías en el Banco Central de Reserva y en el manejo fiscal, que permiten que la inflación y el tipo de cambio se queden controladas y eso es lo que a la gran mayoría de familias le permite pagar con sus sueldos y no tengan precios que suban a lo largo del año”, apuntó.

“La Constitución tiene que permitir tener un sistema a través del cual las familias y las empresas puedan tomar decisiones sobre que emprender, en que trabajar, a quien contratar, en qué sector puedo competir. En gran medida esto es a los que nos referimos cuando hablamos de libertad económica y este es el corazón del sistema económico actual y es el corazón que ponemos en riesgo cuando se habla de este clima de incertidumbre y es en realidad lo que nos ha permitido crecer y reducir pobreza y ensanchar la clase media en los últimos 20 años”, afirmó.

Estado no está para ser empresario

Declaró también que la Constitución actual dice que el Estado no está para ser empresario, el Estado tiene que desempeñar los roles de garantía de derechos y de garantía de provisión de servicios básicos. “En la Constitución actual están los derechos a la salud, a la educación, está el rol del Estado para combatir el uso de la posición de dominio, para promover la competencia empresarial. Todo eso está y el tema es que hay que mejorar los mecanismos para implementar esos derechos”, aseveró.

“A diferencia de la Constitución del 79, la barrera que pone hoy la Constitución para tener un Estado empresario es más alto y casi por excepción y cuando el sector privado no pueda es que el Estado puede ponerse el gorrito de empresario. El motivo es que el Estado existe para garantizar derechos y cuando el Estado se pone el gorro de empresario arriesga el dinero de los contribuyentes”, subrayó.

Explicó que cuando una empresa privada es mala quiebra y el que perdió es el inversionista, pero cuando a una empresa pública le va mal, puede recurrir a más deuda y a recursos públicos, porque no hay incentivo para ser eficiente. “Eso lo vimos en los 80 con un ambiente de inversión deprimido y servicios de baja calidad. Eso lo podemos ver también cual es la actuación de las empresas proveedoras de agua en las ciudades, que están bajo dominio municipal. Lo podemos ver también el desempeño de Petroperú, la decisión de llevar adelante la Refinería de Talara”, observó.

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