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CÁMARA DE COMERCIO DE LORETO RECONOCE AYUDA DE IGLESIA CATÓLICA Y MINAS BUENAVENTURA  

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RCR, 14 de septiembre de 2020.- Ricardo Boria, vicepresidente de la Cámara de Comercio, Industria y Turismo de Loreto, señaló que ese gremio hizo un público reconocimiento al sacerdote Miguel Fuertes, administrador del Vicariato Apostólico de Iquitos, al párroco Raymundo Portelli y al ingeniero Roque Benavides Ganoza, presidente de directorio de la Compañía de Minas Buenaventura, por su gestión y contribución en favor de esa región para enfrentar la emergencia por el COVID-19.

“Estamos agradecidos y queremos reconocer a las personas que nos han ayudado y nos siguen ayudando a salir delante de la situación en la que Loreto se encuentra. Si bien es cierto, la pandemia nos ha golpeado a todos, Loreto lo fue desde hace varios años. Esta situación ha evidenciado las condiciones precarias en la que los empresarios, la sociedad civil y las autoridades nos encontramos en esta región tan aislada que tiene el Perú”, enfatizó a través de Red de Comunicación Regional (RCR).

Recalcó que la intención es reconocer el trabajo del padre Portelli, del padre Fuertes y del señor Benavides. “Al fin y al cabo la sociedad civil ha logrado oxigenar en momentos que nos estábamos asfixiando durante la crisis. Ahora que estamos reanudando nuestras actividades, lo primero que pensamos es que estas personas se merecen el agradecimiento por la labor que han desarrollado. Es infinitivamente superlativo a lo que realmente vivimos en Iquitos. Tal vez sin ellos, muchas más personas hubieran sido las afectadas”, dijo.

“En abril el oxígeno estaba costando mucho dinero y en Iquitos era muy caro obtener balones. Entonces, se hizo una colecta, pero antes no había un espacio donde se pueda tratar a los pacientes de COVID de manera aislada. Entonces, el Vicariato Apostólico decidió ceder uno de los terrenos a principios de marzo cuando recién teníamos 20 contagiados. Desde allí comenzó la ayuda. Las plantas de oxígeno llegaron posteriormente a la ciudad”, indicó.

Plantas de oxígeno

Boria subrayó que la pandemia fue un duro golpe de asimilar por la situación en la que se encontraba la población.  El trabajo que los sacerdotes Fuertes y Portelli, respectivamente, así como la colaboración de la empresa minera Buenaventura, representado por Roque Benavides, es de vital importancia no solo para las personas que necesitaban ayuda en esos momentos, sino también para el futuro, porque se contaba con las plantas de oxígeno suficientes para satisfacer la demanda de la ciudad en la emergencia, resaltó.

“Ahora, alrededor de cuatro plantas de oxígeno se han instalado en Iquitos y otras dos plantas más en Requena y Caballococha. En total se han puesto seis plantas en tres provincias. Tenemos serios retos con el tema de los cierres de los negocios, del turismo. La parte privada ha participado activamente en las colaboraciones y donaciones, no solo con el oxígeno, nosotros también hemos tratado de ayudar desde nuestra cancha a pesar que ya veníamos muy debilitados, el 2018 se quitaron las exoneraciones en la Amazonía y eso conllevó a una inflación altísima”, anotó.

“La situación es crítica acá, la cantidad de asociados en la Cámara de Comercio ha disminuido bastante debido a que muchas empresas han cerrado y se siguen cerrando”, señaló. “Si bien es cierto, la pandemia ya la estamos superando, nosotros nos encontramos en una etapa en la que buscamos cómo hacer que Iquitos pueda ponerse de pie. Toda la sociedad civil se ha tenido que unir a falta de la presencia del Estado en la región y hemos logrado cosas importantes. El Estado siempre llegó tarde”, agregó.

“Nosotros hemos sido los primeros en afrontar esta pandemia y también los primeros en salir de ella. Lo que está pasando en Iquitos, va a pasar en otras regiones o está pasando ya. Por eso, para nosotros la inmovilización a partir de las 10 de la noche y los domingos cerrados por el toque de queda son medidas jaladas de los pelos para la ciudad. Nos está causando mucho daño el hecho de que tengamos que seguir estas medidas cuando acá en Iquitos vivimos una vida normal como la que hemos tenido antes de la pandemia. Los casos de contagio son muy pequeños y las muertes por COVID casi nulas. Es algo que deberíamos analizar para que podamos reactivar la economía”, destacó.

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