RCR, 19 de enero de 2026.- Tras el reciente atentado con explosivos contra el bus de la orquesta Armonía 10 en la urbanización El Golf en Trujillo, en las afueras de la discoteca Monasterio, el abogado y exfiscal anticorrupción, Alfredo Galindo, señaló que este ataque se suma a una serie de atentados registrados en la misma zona en menos de una semana, lo que ha encendido las alarmas por tratarse de una de las zonas más exclusivas y residenciales de la ciudad.
“Dura tarea para el nuevo general de la Policía Nacional, porque tendrá que tratar de amortiguar esta clase de atentados, han sido al menos tres atentados en esta urbanización El Golf, uno en su interior y el más reciente en el exterior. A ello se suma otro incidente ocurrido en una panadería cercana, donde inicialmente se habló de una explosión por un balón de gas, pero definitivamente es materia de investigación”, dijo a través de Red de Comunicación Regional (RCR).
Precisó que estos hechos reflejan la grave situación de inseguridad que vive Trujillo desde hace varios años, marcada por el avance del crimen organizado, el sicariato, las extorsiones y el cobro de cupos. A pesar de los constantes cambios en la cúpula policial y la ampliación de estados de emergencia, la violencia no ha disminuido, evidenciando la ausencia de una política criminal clara y efectiva a nivel nacional.
“No hay una política crimina ni una estrategia de lucha contra el crimen organizado, no solamente aquí en Trujillo, sino en todo el país, porque hemos visto cómo es que la minería ilegal sigue incrementándose, los controles de los vehículos desde Patáz hacia Trujillo prácticamente son nulos, y bajo esos matices no se puede controlar la delincuencia, el uso de explosivos es cada vez más recurrentes”, afirmó.
Galindo señaló que el uso recurrente de explosivos está directamente vinculado a la minería ilegal, que facilita el tráfico y la venta de este material. Aunque destacó que, a diferencia de épocas pasadas como la del terrorismo en los años 80, estos atentados parecen evitar víctimas mortales de manera deliberada, por lo que la Policía de Inteligencia enfrenta una tarea urgente y compleja.
“El Estado se ha mostrado impotente de poder hacer algo, no tiene un rumbo ni un presidente que esté diseñando estrategias o planificando la lucha contra el crimen, solo está reuniéndose solapadamente con empresarios de dudosa reputación en horas de la madrugada. Lo mismo ocurre con el Congreso, tampoco existe, y bajo ese esquema la Policía Nacional y el Ministerio Público poco o nada pueden hacer”, expresó.
Manifestó que la ciudadanía, mientras tanto, exige acciones firmes del Estado para frenar una violencia que no da tregua en la capital liberteña. “Necesitamos mano dura para la lucha contra la criminalidad”, subrayó.













