- Los analistas Manuel Bernales y Martín Soto sostienen que los resultados de las elecciones del 4 de octubre evidencian el peso de los liderazgos locales y plantean el desafío de relanzar la descentralización mediante alianzas y articulaciones macrorregionales que permitan impulsar proyectos de inversión.
RCR, 05 de octubre de 2026.- Los resultados de las Elecciones Regionales y Municipales 2026 evidencian un escenario de dispersión política en los gobiernos regionales y un retroceso electoral de Fuerza Popular, partido de gobierno, que no logró imponerse en la mayoría de las jurisdicciones y solo consiguió pasar a una segunda vuelta regional en Lambayeque, donde su candidato Rolando Barboza quedó en segundo lugar frente a César Perales, de Somos Perú, según los resultados preliminares conocidos tras la jornada electoral.
El nuevo mapa regional también confirma el protagonismo de organizaciones políticas distintas al partido de gobierno y de candidatos con trayectoria y reconocimiento en sus respectivas localidades. Para los analistas políticos Manuel Bernales Alvarado y Martín Soto Guevara, este escenario abre paso a nuevos liderazgos regionales y plantea importantes desafíos para la gestión de los gobiernos subnacionales.
Soto sostuvo que los resultados muestran que el elector regional no necesariamente votó siguiendo una lógica partidaria nacional, sino que privilegió, en muchos casos, el conocimiento y posicionamiento de los candidatos en sus propios territorios.
“Lo que van a surgir son diferentes líderes regionales que se han incorporado para candidatear a algún partido nacional porque hubo el riesgo de su movimiento regional respectivo”, afirmó anteriormente en el programa Perú 2030, de la Red de Comunicación Regional (RCR).
Los resultados conocidos tras los comicios refuerzan esa lectura. En varias regiones, las primeras posiciones fueron alcanzadas por candidatos de distintas organizaciones nacionales y agrupaciones regionales, entre ellas Somos Perú, Podemos Perú, Alianza para el Progreso, Ahora Nación, Acción Popular y otras organizaciones de alcance territorial.
El peso de los liderazgos locales
Soto explicó que el resultado electoral no necesariamente representa un fortalecimiento de las organizaciones políticas que respaldaron a los candidatos ganadores, debido a que los electores pueden haber priorizado el liderazgo y reconocimiento personal de quienes postularon.
“La gente está votando por el líder regional o el más conocido, el que conoce mejor, el que puede salir y que se ha incorporado cuando estuvieron por desaparecer los movimientos regionales, se ha incorporado a un partido nacional”, manifestó.
Como ejemplo, mencionó el caso de Huancavelica y la incorporación de dirigentes con trayectoria regional a organizaciones políticas nacionales, fenómeno que, según su análisis, permite mantener vigencia electoral a determinados liderazgos locales.
Este comportamiento también se refleja en el resultado general de las elecciones regionales, donde ninguna organización política concentra el control de los gobiernos regionales y se observa una marcada fragmentación del voto.
El desafío de la gestión y la corrupción subnacional
Tras conocerse los resultados, Manuel Bernales advirtió que el análisis electoral no debe limitarse a determinar qué partidos ganaron o perdieron, sino que debe concentrarse en las capacidades de las nuevas autoridades para administrar los gobiernos regionales.
“¿Cuántos de los que van a salir son personas que no deberían ser elegidos? […] Y el otro elemento del cual no se habla es que, con las características de las personas que conocemos, la pregunta es: ¿cuántos saben de administración pública?”, cuestionó.
El analista sostuvo que el verdadero desafío comienza después de las elecciones, cuando las nuevas autoridades deberán demostrar capacidad técnica y administrativa para ejecutar presupuestos, desarrollar proyectos y establecer mecanismos de coordinación con otras regiones y con el Gobierno nacional.
“No solamente hay que ver estas elecciones en términos de cuánto gana o cuánto pierde el gobierno, sino quiénes resultan elegidos, con qué capacidades técnicas administrativas tienen, cómo se concertan con otro departamento y cómo amarran inversiones concretas”, afirmó.
Nuevos gobiernos y relación con el Ejecutivo
Soto advirtió que la dispersión de los nuevos liderazgos regionales podría generar un escenario de negociación permanente con el Gobierno nacional, especialmente debido a la necesidad de recursos para financiar obras y proyectos.
“Como son grupos electorales muy dispersos, es muy probable que el gobierno utilice, como lo utilizó Dina Boluarte y todos los gobiernos, de intentar captarlos rápidamente. Eso va a ser inmediato. Y mucho más ahora que no hay recursos”, señaló.
En ese contexto, consideró que uno de los principales riesgos será que la relación entre el Gobierno nacional y las nuevas autoridades regionales se limite a una negociación política por recursos, en lugar de establecer mecanismos institucionales de cooperación orientados a proyectos de desarrollo.
Relanzar la descentralización desde las regiones
Soto planteó que los resultados de las elecciones deben abrir una nueva discusión sobre el proceso de descentralización y sobre la necesidad de superar una visión fragmentada del desarrollo territorial.
“El tema de las elecciones municipales y regionales debe llevarnos a repensar el tema del relanzamiento del proceso descentralista. La descentralización tiene que ser no solo para elegir, sino para desarrollar el territorio o los territorios vecinos”, expresó.
En ese sentido, destacó la importancia de impulsar proyectos que involucren a regiones que comparten recursos naturales, infraestructura y necesidades comunes.
Puso como ejemplo la relación entre Huancavelica e Ica, particularmente en proyectos relacionados con el aprovechamiento del agua, y sostuvo que este tipo de iniciativas requiere una visión que trascienda los límites administrativos de cada departamento.
“No hay posibilidad de desarrollar los departamentos si no es con una visión macrorregional. El agua entre Huancavelica e Ica tiene que ser trabajada por Huancavelica e Ica”, explicó.
También mencionó proyectos como las cuatro presas ubicadas en la parte alta de Pisco y otras iniciativas que involucran a Huancavelica y Ayacucho, como ejemplos de inversiones que requieren la participación coordinada de gobiernos regionales, gobiernos locales, comunidades y empresas.
El nuevo mapa regional y el reto de gobernar
Los resultados de las elecciones del 4 de octubre dejan un mapa político regional fragmentado, con diversos partidos y liderazgos locales disputando el control de los gobiernos subnacionales. En Lambayeque, donde ninguna candidatura superó el 30 % requerido para ganar en primera vuelta, Fuerza Popular disputará la segunda vuelta regional frente a Somos Perú, proceso previsto por el JNE para el 29 de noviembre.
Para los analistas, el desafío de las nuevas autoridades será convertir el respaldo electoral obtenido en capacidad efectiva de gestión, articulando proyectos de inversión de mayor escala y fortaleciendo la cooperación entre regiones.
Soto sostuvo que las experiencias de cooperación territorial deben servir como punto de partida para una nueva etapa del proceso descentralista.
“Yo creo que el centro del relanzamiento de la descentralización es fortalecer estas experiencias de mancomunidades o articulaciones, sin necesidad de hacer una entidad como una mancomunidad, articulaciones macrorregionales para construir un nuevo país desde abajo”, concluyó.













