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LLUVIAS ESTACIONALES PODRÍAN GENERAR IMPACTOS AUN SIN UN EVENTO EXTRAORDINARIO DE EL NIÑO

Meteorólogo Julio Villafuerte señala que el riesgo depende de la combinación de condiciones atmosféricas, territorio y vulnerabilidad de la población.

RCR, 02 de octubre de 2026.- El inicio de la temporada de lluvias en el país representa un escenario que requiere medidas de prevención, incluso si las condiciones del océano no configuran por sí solas un episodio extraordinario, sostuvo el coronel FAP (r) Julio Villafuerte Osambela, meteorólogo de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

“Efectivamente va a haber las lluvias, pero no necesariamente por el Niño extraordinario, sino por las condiciones estacionales”, afirmó Villafuerte en Red de Comunicación Regional (RCR).

El especialista explicó que diferenciar las lluvias estacionales de los efectos asociados a un evento extraordinario es importante para la gestión del riesgo, debido a que las precipitaciones forman parte del comportamiento climático habitual de determinadas regiones del país.

En relación con las condiciones del océano, señaló que el ENFEN ha establecido una condición extraordinaria en la región Niño 1+2, asociada al calentamiento del mar frente a la costa norte. Sin embargo, precisó que esta condición no significa, por sí misma, que las precipitaciones o los desastres vayan a alcanzar necesariamente una magnitud extraordinaria.

“El Niño está en una fase extraordinaria en el Niño 1+2, ¿qué quiere decir eso? (…) está calificando el calentamiento del mar, no está calificando que la atmósfera va a entrar en una fase extraordinaria”, explicó.

El calentamiento del mar no es el único factor

Villafuerte indicó que un mar con temperaturas elevadas puede contribuir a generar precipitaciones intensas si coincide con determinadas condiciones atmosféricas, especialmente en la zona norte del país.

“El mar está bastante caliente como el Niño de 1997-1998, si las condiciones atmosféricas lo permiten se podría generar precipitaciones fuertes, en el norte sobre todo”, señaló.

Sin embargo, remarcó que la magnitud de los impactos no depende exclusivamente de la cantidad de lluvia. También intervienen factores como la ubicación de las poblaciones, las características del territorio, la infraestructura existente y el nivel de exposición y vulnerabilidad.

Quebradas de Lima presentan riesgos recurrentes

El especialista advirtió que en Lima existen zonas que pueden verse afectadas por la activación de quebradas como consecuencia de las lluvias que se registran en las partes altas de las cuencas.

Mencionó los casos de Santa Eulalia, Chosica y San Juan de Lurigancho, y señaló que situaciones similares pueden presentarse en las cuencas de los ríos Rímac, Chillón, Cañete y Lurín.

“Esto va a ocurrir todos los años. Nuestra estación de lluvias siempre trae activación de esas quebradas”, sostuvo.

Planificación debe considerar fenómenos recurrentes*

Ante estos escenarios, Villafuerte planteó que la gestión del riesgo no debería organizarse únicamente en función de la ocurrencia de un fenómeno como El Niño, sino considerar el conjunto de amenazas climáticas recurrentes que afectan al territorio nacional.

“Esto se debe resolver con una planificación, pero no por el Niño, sino a nivel nacional por todos los fenómenos recurrentes que hay a nivel nacional”, afirmó.

El meteorólogo consideró que un plan nacional orientado a la prevención de fenómenos climáticos recurrentes permitiría fortalecer las acciones anticipadas y, potencialmente, reducir los costos asociados a la atención de emergencias.

ENFEN ALERTA POR FENÓMENO EL NIÑO EXTRAORDINARIO Y POSIBLES LLUVIAS EXTREMAS EN PERÚ