• Lluvias intensas, huaicos y deslizamientos podrían afectar carreteras, servicios básicos, instituciones educativas, establecimientos de salud y parcelas agrícolas, advirtió la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza.
• Más del 60 % de la población cajamarquina vive en zonas rurales y depende principalmente de la agricultura y la ganadería, actividades altamente expuestas a las variaciones climáticas.
RCR, 30 de septiembre de 2026.- La población en situación de pobreza y pobreza extrema de Cajamarca podría ser uno de los sectores más afectados directamente ante un eventual fenómeno de El Niño de intensidad extrema, debido a la vulnerabilidad de las zonas rurales y a la fuerte dependencia de las actividades agrícolas y ganaderas.
Así lo advirtió Roy León Rabanal, director ejecutivo de la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza en Cajamarca, quien señaló que el incremento de las lluvias podría generar deslizamientos, huaicos e interrupciones de las principales vías de comunicación, afectando además servicios esenciales y las actividades productivas de las familias rurales.
“Sí, definitivamente cuando hay un incremento de lluvias en la región, la posibilidad mayor de afectación es a través de los deslizamientos, que generan el cierre de vías, el cierre de accesos, la afectación a instituciones educativas, a establecimientos de salud, a las parcelas de producción de los campesinos”, declaró a Red de Comunicación Regional (RCR).
León Rabanal recordó que los fenómenos de El Niño registrados en los periodos 1982-1983 y 1997-1998 ocasionaron graves impactos en las zonas rurales de Cajamarca, especialmente por los huaicos y deslizamientos que interrumpieron carreteras y caminos.
“Los sistemas de agua potable, los sistemas de riego, las parcelas mismas se inundan y esto afecta de manera directa a los agricultores de la región”, manifestó.
RIESGO PARA LA SEGURIDAD ALIMENTARIA
El representante de la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza destacó que más del 60 % de la población de Cajamarca es rural y que una parte importante depende de la agricultura y la ganadería para generar sus ingresos y garantizar su alimentación.
“Al depender de la agricultura, el hecho de que haya variaciones en los climas, en las temperaturas, en las lluvias, significa que la producción de alimento podría variar”, explicó.
Advirtió que una eventual reducción o afectación de la producción agropecuaria podría incrementar la inseguridad alimentaria entre las familias en situación de pobreza y pobreza extrema.
Asimismo, señaló que las condiciones climáticas adversas podrían generar mayores riesgos sanitarios, debido al incremento de temperaturas y lluvias, además de agravar problemas relacionados con la inseguridad alimentaria y la malnutrición.
León Rabanal sostuvo que esta situación evidencia la necesidad de fortalecer las acciones de prevención y preparación, especialmente en las zonas rurales y entre las familias que cuentan con menores recursos para enfrentar una eventual emergencia.













