RCR, 24 de septiembre 2026.– Un nuevo brote de sarampión se extiende en la región Loreto. Tras la reciente muerte de un adolescente de 16 años que presentó síntomas de la enfermedad, el epidemiólogo y exviceministro de salud Percy Minaya advierte que los contagios se concentran en el distrito de San Pablo, provincia de Ramón Castilla, donde se han confirmado cerca de 50 casos.
“La situación es que tenemos cerca de 50 casos confirmados de sarampión y casi el doble de casos sospechosos que no han podido ser confirmados. De estos 50 casos, 35 se concentran en el distrito de San Pablo. Es preocupante, no solamente por el sarampión, sino por la situación de la Amazonía en general”, expresó Minaya en Red de Comunicación Regional (RCR).
La atención de los pacientes enfrenta limitaciones logísticas. El Centro de Salud de San Pablo no tiene medios propios para trasladar a personas que requieren atención de mayor complejidad.
“El centro de salud de San Pablo no tiene, por ejemplo, un deslizador para trasladar las personas, así que el apoyo lo está dando la municipalidad. Pero hay otra dificultad y es que para salir del distrito San Pablo necesitas trasladarte hasta Caballococha y de ahí recién tener un traslado por vía aérea a Iquitos para los casos que son graves”, aseveró el especialista.
Hay baja vacunación
Minaya explicó que una de las causas del brote de sarampión en el distrito de San Pablo es la baja vacunación de la población, ya que en dicha localidad como en zonas de frontera, habitan comunidades de israelitas del Pacto Universal. “Hay una argumentación en la Dirección Regional de Salud acerca de las dificultades que se tienen para lograr la vacunación, porque necesitan tener consenso con las autoridades religiosas para alcanzar coberturas óptimas. Eso no se ha logrado y se necesitan estrategias específicas para esta población”, añadió.
Sostuvo que en las zonas fronterizas la baja vacunación ha dejado una población susceptible que puede favorecer la propagación del virus. “Los casos sospechosos en este momento triplican los casos confirmados”, advirtió.
El grupo más afectado no corresponde únicamente a niños. Los contagios también alcanzan a adolescentes y adultos jóvenes.
“La mayor parte de los casos se están ocurriendo en población entre los 10 y hasta los 29 de edad aproximadamente. Los más pequeñitos tienen algún nivel de protección, se están haciendo intervenciones, pero la característica de estos brotes obliga a que pensemos estrategias en las que hay que proteger a la población más vulnerable no solamente los niños también la población adolescente por ejemplo con intervenciones con vacunas y estas tienen que ser prontas”, señaló.
La situación es más compleja en las comunidades rurales, en especial en Alto Monte, donde se concentra buena parte de los casos.
“En las comunidades como Alto Monte que es de donde están la mayor parte de los casos entonces son distritos cada vez más rurales en donde hay falta de accesibilidad y donde se requiere intervención sostenida”, sostuvo.
El epidemiólogo advirtió que las cifras oficiales podrían no reflejar de inmediato toda la dimensión del brote, debido a las dificultades para obtener muestras y confirmar los diagnósticos en localidades alejadas
“De hecho sí en la misma zona tenemos reportes de un fallecido niño menor de 10 años que ha ocurrido hace una semana y media atrás y este caso no ha sido reportado como fallecido porque tiene que investigarse”, manifestó.
Minaya agregó que existe otro paciente que presentó un cuadro grave y necesitó atención especializada. Por ello, pidió al Minsa y al Gobierno Regional de Loreto coordinar una intervención sostenida, que incluya personal suficiente para la vacunación y atención de los pacientes, en lugar de depender únicamente de brigadas temporales.
Alerta ante el dengue
El especialista también alertó sobre otro riesgo sanitario que podría complicar el escenario: el dengue. Señaló que el incremento de temperaturas y las lluvias previstas por el impacto del Niño Costero 2026 en el Perú pueden favorecer la reproducción del mosquito transmisor, mientras que las medidas de prevención y vacunación todavía presentan una cobertura limitada.
“El Minsa ha ensayado estrategias, pero han sido y lo son en el momento de muy escaso nivel de penetración de impacto. Hemos trabajado y se trabaja con la vacuna contra el dengue, pero hemos comprado 400 mil vacunas este 2026, que son el equivalente a que quisiéramos vacunar una cohorte de recién nacidos cuando en realidad lo que tenemos que atender es una población de personas vulnerables que incluyen los adultos mayores, personas que tienen enfermedades no transmisibles, niños y adolescentes”, sostuvo.
Por ello, consideró necesario articular las acciones del Minsa, los gobiernos regionales y las municipalidades para responder tanto al sarampión como al dengue. También cuestionó que las intervenciones sanitarias se desarrollen de manera aislada y planteó establecer planes de contingencia que permitan identificar brechas, medir avances y sostener las acciones en las zonas más vulnerables.













