Exfiscal Alfredo Galindo Peralta advierte que organizaciones como Los Pulpos y La Jauría evolucionaron hacia estructuras complejas que combinan violencia, extorsión, control territorial, lavado de activos y empresas aparentemente legales.
RCR, 03 de septiembre de 2026.- Durante las últimas décadas, el crimen organizado en Trujillo ha experimentado una transformación progresiva. Lo que comenzó como grupos familiares vinculados al pandillaje, robos y hurtos en sectores como Río Seco, en el distrito de El Porvenir, evolucionó hacia estructuras criminales dedicadas a delitos de mayor gravedad como extorsiones, secuestros, sicariato y lavado de activos.
Según el exfiscal y comunicador Alfredo Galindo Peralta, organizaciones como Los Pulpos representan esta evolución delictiva. “Ellos nacen como un grupo familiar, un clan familiar, inicialmente para cometer actos de pandillaje, allí en el distrito del Porvenir, específicamente en la zona de Río Seco”, explicó.
Con el paso de los años, estas agrupaciones incrementaron su capacidad operativa hasta convertirse en redes criminales con conexiones en países como Argentina, Chile y Bolivia. “Poco a poco van incrementando su accionar delictivo”, hasta llegar a involucrarse en “el robo de vehículos y últimamente los secuestros”, mencionó.
Galindo Peralta revela que la principal actividad ilícita es el lavado de activos, a través de la economía informal que han logrado establecer. “Hay organizaciones criminales que han formado empresas, forman empresas y tienen pues sus discotecas, por ejemplo, tienen empresas hasta de seguridad”, remarcó.
Una característica particular de Los Pulpos es la continuidad de sus integrantes a través de generaciones familiares. El liderazgo no se concentró únicamente en una persona, sino que pasó de hermanos a hijos y sobrinos, manteniendo una estructura basada en vínculos familiares.
“Luego de que este estaba fuera de acción, es donde toma protagonismo ya John, John Cruz Arce, conocido como John Pulpo (…) una cadena de sobrinos, la nueva generación”.
Esta capacidad de reemplazar liderazgos permitió que la organización pudiera mantenerse activa pese a capturas, investigaciones y enfrentamientos con otras bandas.
Una economía criminal que busca parecer legal
El especialista advierte que las organizaciones criminales han logrado insertarse en la economía local mediante negocios y actividades que aparentan legalidad, utilizando empresas como fachada para introducir dinero obtenido mediante actividades ilícitas. “Hay organizaciones criminales que han formado empresas, forman empresas y tienen sus discotecas, por ejemplo, tienen empresas hasta de seguridad”.
Este proceso habría permitido que las redes criminales acumulen poder económico y social, generando una influencia que trasciende el ámbito delictivo.
“Si hubiera una limpieza total de estas organizaciones delictivas que han formado empresas, realmente la economía de Trujillo se cae”, afirmó el entrevistado, al explicar el nivel de penetración que estas actividades ilícitas tendrían dentro de determinados sectores económicos de la ciudad.
De la violencia territorial al control económico
El crecimiento de estas organizaciones no solo se refleja en la violencia, sino también en su capacidad para controlar espacios y establecer redes de influencia. Es así como La Jauría, grupo criminal en constante enfrentamiento con Los Pulpos, ha logrado establecerse como uno de los grupos criminales con mayor presencia en la región.
“La Jauría surgió como una fusión de distintos subgrupos criminales, incrementando su presencia mediante actividades como la extorsión. Es la fusión de varios subgrupos criminales que se unieron para cometer actos delictivos y son muy peligrosos”, explicó el especialista.
e esta manera, la economía criminal se sostendría también mediante mecanismos de protección informal, donde algunos ciudadanos y empresarios recurren a estas organizaciones debido a la falta de confianza en las instituciones.
“Hay mucha gente aquí en Trujillo que prefiere pagar un cupo a una organización criminal para seguridad en lugar de ir a la policía”, señaló el entrevistado.
Trujillo frente al desafío de recuperar el control económico y social
El avance de estas organizaciones plantea un desafío para el Estado: recuperar territorios, fortalecer las instituciones y evitar que la economía criminal continúe mezclándose con la actividad económica cotidiana.
El ex fiscal advierte que estas redes criminales han logrado desarrollar una estructura donde violencia, dinero ilícito y negocios aparentemente legales funcionan de manera articulada, generando una economía paralela que amenaza la seguridad y el desarrollo de Trujillo.
Así, un punto no menos importante, es el rol de las autoridades de los centros penitenciarios como espacios desde donde algunas organizaciones mantienen comunicación y planificación delictiva. Una tarea no abordada hasta hoy por los representantes de la ley.













