- La investigación agraria peruana responde a la crisis climática con semillas híbridas de alto rendimiento, agricultura de precisión y alianzas estratégicas para asegurar el sustento de la agricultura familiar.
RCR, 20 de julio de 2026.- La agricultura familiar en el Perú no solo es el motor del campo, sino el sostén alimentario de la nación, al abastecer el 83% de los alimentos que consumimos. Sin embargo, la alteración de los ciclos de lluvia y el incremento de las temperaturas —intensificados por la proximidad del Fenómeno El Niño— ponen en jaque la seguridad alimentaria. Frente a este panorama, la investigación y la innovación tecnológica emergen como los principales escudos de defensa.
En el marco del 48° Aniversario del Día de la Investigación Agropecuaria, celebrado recientemente por el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) en Cajamarca, se destacaron los avances clave que la institución viene desplegando para adaptar los cultivos a los escenarios ambientales más críticos.
La Ingeniera Alicia Medina Hoyos, reconocida investigadora del INIA, precisó que los especialistas de los diferentes programas de investigación de la institución han enfocado sus esfuerzos en desarrollar cultivos capaces de tolerar condiciones adversas como sequías, heladas y plagas.
“El rol de las semillas mejoradas es muy importante porque tiene mejores rendimientos aún en condiciones climáticas críticas o adversas”, subrayó la especialista a Red de Comunicación Regional (RCR).
Uno de los pilares de esta estrategia es el Programa Nacional de Pastos y Forrajes, que trabaja en estrecha colaboración con el programa de maíz. Actualmente, el INIA mantiene una alianza estratégica con la empresa Farmex para investigar, evaluar y promover el cultivo del maíz híbrido DEKALB 2037.
A través de jornadas de aprendizaje y ensayos de adaptación, este híbrido ha demostrado un desempeño sobresaliente tanto para la producción de grano como de forraje (chala y ensilaje).
Sus principales fortalezas radican en el alto porcentaje de almidón, ideal para la nutrición animal y rendimiento comercial, la resistencia a plagas, reduciendo la vulnerabilidad del cultivo y la gran plasticidad climática, logrando resultados óptimos en diversas condiciones, incluso en altitudes de hasta los 2,900 m.s.n.m. en regiones como Cajamarca y valles como Majes.
Inteligencia Artificial para el agro regional
El futuro de la resiliencia agrícola también pasa por la digitalización del campo. La Ing. Medina Hoyos adelantó que el INIA está incorporando la inteligencia artificial en sus procesos de investigación a través de la agricultura de precisión, una tecnología que ya se aplica en otras estaciones experimentales del país y que pronto llegará a Cajamarca.
El punto de partida para el norte del país será el proyecto PRED, cuyas operaciones ya han iniciado. Esta iniciativa busca dotar a los productores de herramientas tecnológicas avanzadas para anticipar escenarios y tomar decisiones eficientes basándose en datos precisos del suelo y el clima.
“Tenemos que seguir con la tecnología para dar los pasos que se requieren y seguir avanzando, teniendo opciones según las circunstancias ambientales, sociales y económicas que se presenten”, concluyó la investigadora, reafirmando el compromiso del INIA por blindar la despensa del país en tiempos de incertidumbre climática.













