Nota de Prensa
RCR, 13 de febrero de 2026.- La Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), a través del Laboratorio de Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Biológicas, desarrolla desde hace más de cuatro décadas una línea de investigación orientada al estudio de los componentes del veneno de serpientes peruanas y su potencial biotecnológico. En los últimos cinco años, este trabajo se ha ampliado hacia la evaluación del posible efecto anticancerígeno de estos principios activos, con resultados científicos promisorios.
El doctor Armando Yarlequé, responsable del Laboratorio de Biología Molecular —creado en 1974—, explicó que el origen de estas investigaciones tiene un componente personal y científico. “Viví en la selva y desde niño observaba cómo se maltrataba y mataba a las serpientes sin comprender su verdadero valor. Años después, durante mi tesis de bioquímica en 1972, trabajé con una proteína del veneno de serpiente que debía importarse de Estados Unidos, lo que me motivó a estudiar estos organismos en un país donde no existía investigación alguna sobre el tema”, señaló.

En ese contexto, precisó que durante muchos años en el Perú solo se conocía el uso del veneno para la elaboración de sueros antiofídicos, sin comprender con exactitud su composición. “Esta investigación tiene más de 40 años, con periodos difíciles marcados por la falta de financiamiento y equipamiento; sin embargo, progresivamente se ha logrado identificar diversos componentes del veneno con actividades antimicrobianas, antihipertensivas y coagulantes, algunos de los cuales ya se utilizan en otros países”, detalló.
En alianza con el Laboratorio de Plasticidad Metabólica y Bioenergética de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, dirigido por el Dr. Félix Urra Faúndez, los investigadores sanmarquinos iniciaron una nueva línea de investigación centrada en las propiedades anticancerígenas de enzimas ofídicas, tras observar que estos principios activos pueden influir en la detención del crecimiento y proliferación de células tumorales. “Con el apoyo del laboratorio del Dr. Urra hemos logrado publicar investigaciones sobre componentes del veneno de serpientes peruanas que impiden el avance de células cancerosas y, en algunos casos, las destruyen”, indicó el especialista.

No obstante, el Dr. Yarlequé aclaró que se trata de investigación básica. “La universidad genera conocimiento científico; el desarrollo de un producto final corresponde a la industria. El camino es largo, pero muchos medicamentos actuales provienen de productos naturales, tanto de plantas como de animales. Nuestro objetivo es comprender por qué ciertos componentes detienen la proliferación celular o la metástasis”, explicó.
Respecto a los tipos de cáncer estudiados, señaló que se trabaja principalmente con cáncer de mama triple negativo, una variante particularmente compleja debido a alteraciones en genes específicos. Asimismo, recordó que el cáncer engloba un conjunto de patologías con distintos orígenes, aunque todas comparten el crecimiento celular descontrolado y la capacidad de generar metástasis.
En cuanto a las especies analizadas, informó que actualmente se trabaja con Bothrops pictus (jergón de la costa), especie endémica del Perú, y Bothrops atrox (jergón de la selva), además de otras especies mantenidas en el serpentario Oswaldo Meneses del Museo de Historia Natural de la UNMSM, como Bothrops barnetti y diversas serpientes cascabel.

Por su parte, el doctor Dan Erick Vivas Ruiz, miembro del Laboratorio de Biología Molecular, docente investigador de la UNMSM y responsable técnico de estas investigaciones, destacó la importancia del equipamiento de última generación. “Contar con tecnología avanzada nos permite realizar estudios más complejos y obtener resultados de alto nivel, susceptibles de ser publicados en revistas científicas de impacto”, afirmó.
Entre los equipos disponibles mencionó un sintetizador automatizado de péptidos —uno de los pocos existentes en el país—, un secuenciador de tercera generación, un cromatógrafo líquido de alto rendimiento (HPLC) y un termociclador en tiempo real, adquiridos gracias a proyectos financiados por PROCIENCIA y el Banco Mundial.
El investigador explicó que el proceso inicia con la caracterización de los componentes del veneno, línea histórica del laboratorio vinculada inicialmente al estudio del ofidismo, un problema de salud pública que registra entre 1 900 y 2 100 casos anuales en el Perú. A partir de esta base, se identificaron principios activos con diversas acciones biológicas, lo que permitió explorar su potencial en otros campos, incluido el oncológico.

Desde el año 2020, el laboratorio trabaja en colaboración con la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile evaluando el efecto de estos componentes sobre células tumorales. “De manera sorpresiva, se observó que algunos principios activos presentan acción antitumoral selectiva, es decir, reconocen la célula tumoral y no la célula sana”, señaló el Dr. Vivas Ruiz.
Una vez identificada la proteína responsable, el siguiente paso consiste en determinar su secuencia de aminoácidos para sintetizar fragmentos específicos y evaluar cuál de ellos produce el efecto deseado. “Ya hemos identificado regiones con acción antitumoral, lo que abre la posibilidad de desarrollar una diana terapéutica o, en el futuro, un fármaco”, precisó, subrayando que aún no se ha alcanzado la etapa clínica en humanos.
Asimismo, añadió que a la fecha se cuenta con tres investigaciones publicadas en revistas científicas, dos en fase de revisión por pares internacionales y una red internacional conformada: Network for Snake Venom Research and Drug Discovery, reconocida por el Vicerrectorado de Investigación de la UNMSM, a la cual se ha incorporado el Laboratorio de Bioquímica y Química de Proteínas de la Fundación Ezequiel Díaz (Brasil), bajo la coordinación de la Dra. Luciana Souza Oliveira.
Finalmente, ambos investigadores resaltaron el compromiso ético del laboratorio en el manejo de animales y recursos naturales, bajo la supervisión del Comité de Bioética de la Facultad de Ciencias Biológicas y con las autorizaciones correspondientes de las entidades competentes. Asimismo, invitaron a los jóvenes interesados en la biología a formarse en esta disciplina. “La biología es una ciencia amplia y apasionante; estudiar cómo funciona la vida es entender nuestro propio futuro”, concluyeron.












