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LAS PIRKAS: EL REFUGIO DONDE LOS ANIMALES RESCATADOS DEL TRÁFICO ILEGAL VUELVEN A RESPIRAR

FUENTE: OSINFOR

  • Con el acompañamiento del OSINFOR, este zoológico de Lambayeque brinda atención a más de 150 especímenes y es espacio clave para conservación y sensibilización ciudadana.

Chiclayo, enero de 2025.- El puma (Puma concolor) llegó en silencio. No hizo mucho ruido al bajar de la jaula; apenas dejó escapar un resuello breve, como si el aire todavía le pesara más que el cuerpo. Venía de un centro recreativo informal donde lo mantenían encadenado, sin sombra, sin agua fresca, sin posibilidad de moverse más allá del metro cuadrado que le permitía la argolla ajustada a su cuello. Era noviembre de 2024 cuando el zoológico Las Pirkas, ubicado en el distrito de Jayanca (departamento de Lambayeque), lo recibió para intentar devolverle parte de la vida que perdió debido al tráfico ilegal de fauna silvestre.

Los cuidadores se acercaron con cautela. Orlando Guevara Vallejos fue uno de los primeros en mirarlo de cerca. No dijo nada, solo observó cómo el animal mantenía la cabeza gacha, los hombros tensos, los ojos perdidos entre el miedo y el desconcierto.

“A veces los animales llegan tan asustados que uno no sabe por dónde empezar”, dice. En su voz hay una mezcla de oficio y ternura. Habla como quien conoce los silencios de un felino más que sus gestos. “Pero cuando los ves recuperarse… ahí te emocionas”.

En esta difícil labor los acompaña de cerca el Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (OSINFOR), que supervisa, orienta y promueve el manejo responsable de los centros de cría autorizados. A través de sus visitas técnicas, verifica que los animales rescatados del tráfico ilegal encuentren espacios seguros para su rehabilitación.

Un espacio para sanar

Las Pirkas cumple nueve años como centro de cría autorizado por la Administración Técnica Forestal y de Fauna Silvestre (ATFF) de Lambayeque. A la fecha, alberga más de 150 animales rescatados del tráfico ilegal, a fin de conservarlos en ambientes especialmente acondicionados para su exhibición con fines educativos y de investigación.

Según los propios registros del zoológico, alrededor del 70 % de los animales albergados en este recinto han sido rescatados por la autoridad en esta región del norte peruano. El espacio parece pequeño, pero dentro de él conviven historias que se repiten una y otra vez.

El guacamayo sin plumas que aprendió a aletear otra vez. El mono con cadera dislocada que temblaba al ver a un humano acercarse. La tortuga cuyo caparazón había sido perforado. Las aves rapaces que ingresaron con el plumaje arrancado por el estrés del cautiverio. El puma con desnutrición.

Tras cada rescate, los animales ingresan a una valoración veterinaria completa: toma de muestras, observación del comportamiento, dieta específica por especie y una cuarentena rigurosa antes de llegar a los recintos. El proceso puede durar semanas o meses, pero el objetivo es el mismo: darles una segunda oportunidad.

Shirley Díaz Chuque asistente en medicina veterinaria del zoológico, recorre cada uno de estos recintos con la paciencia de quien ha visto a muchos animales recuperarse.

«Las principales causas del ingreso de estos animales es por la pérdida de hábitat, por el mascotismo y por el tráfico de fauna silvestre. Como profesionales es satisfactorio ver que después de que los animales ingresan en un estado deplorable, nosotros podemos mejorar su calidad de vida, darles un ambiente que se parezca a lo que ellos pueden encontrar en su medio natural. Ver su desarrollo y su mejoría es realmente satisfactorio», cuenta.

En este centro de cría, los recintos se adecuan para imitar la estructura del bosque: troncos, cuevas, pozas, sombra y espacios donde puedan moverse con seguridad. Y aunque algunos jamás volverán a la vida silvestre, encuentran aquí una forma de bienestar que antes nunca tuvieron.

Supervisiones que acompañan

Pero el trabajo de Las Pirkas no ocurre en soledad. Desde el otro extremo del bosque seco, las supervisiones del OSINFOR acompañan y verifican que el centro cumpla con las condiciones necesarias para la rehabilitación de fauna silvestre.

De acuerdo con el análisis técnico y las visitas realizadas, el zoológico mantiene adecuados estándares en la atención veterinaria, la alimentación y la infraestructura para las especies albergadas. Estos resultados, sumados al manejo responsable y a su rol educativo, llevaron a que Las Pirkas recibiera este año el sello de buen cumplimiento, un reconocimiento al trabajo serio y constante de su equipo.

Fredy Palas Yacila, coordinador de la Oficina Desconcentrada del OSINFOR en Piura, explica que este tipo de zoológicos son importantes porque garantizan que los especímenes rescatados sean reubicados en condiciones adecuadas para su recuperación, fortaleciendo así los esfuerzos del Estado frente al tráfico ilegal y la pérdida de biodiversidad.

“La educación ambiental que brindan estos zoológicos es fundamental, porque al mostrar fauna rescatada del tráfico ilegal, las personas comprenden el daño que causa esta actividad y toman conciencia de la necesidad de proteger nuestra biodiversidad”, agrega el funcionario.

Aún más cuando este zoológico también alberga especies amenazadas como el mono choro (Lagothrix lagotricha), el mono aullador rojo (Alouatta seniculus), la tortuga charapa (Podocnemis expansa) y la tortuga taricaya (Podocnemis unifilis).

El puma que volvió a mirar de frente

Casi un año después de aquella tarde en que llegó encadenado, el puma recorre su recinto con una seguridad inesperada. Ha recuperado su masa muscular, estabilidad y curiosidad. A veces se sube al tronco central y observa atentamente a los visitantes; otras veces se recuesta cerca de la poza para refrescarse.

No muestra agresividad; su mirada lo explica todo. Basta observar cómo este animal, que antes fue solo miedo y cadena, ahora respira con la calma de quien recupera poco a poco el derecho a estar vivo. El zoológico se convierte, entonces, en una especie de sala de emergencia extendida, donde cada recinto intenta recomponer aquello que el tráfico ilegal ha roto.