Especialista advierte que reparaciones no previstas en inmuebles usados pueden afectar la rentabilidad de quienes proyectan alquilar un departamento y extender el plazo de recuperación de la inversión.
Lima, 22 de enero de 2026. Invertir en la compra de un departamento de segunda mano para alquilarlo puede parecer una alternativa atractiva frente a los precios de una vivienda nueva. Sin embargo, especialistas del sector inmobiliario advierten que fallas técnicas no detectadas antes del cierre de la compra pueden generar sobrecostos significativos, impactando directamente en la rentabilidad del alquiler desde el inicio de la inversión.
Según Cinthya Vera, arquitecta de interiores y especialista en inspecciones inmobiliarias, los departamentos de segunda mano que no pasan por una evaluación técnica previa pueden requerir reparaciones que, en conjunto, pueden superar los S/20.000, un monto que muchos inversionistas no suelen considerar dentro de su presupuesto inicial.
“A diferencia de un departamento nuevo, donde existe un periodo de garantía, en los inmuebles de segunda mano el comprador asume totalmente el riesgo. Si no se detectan las fallas antes de la compra, las reparaciones salen directamente del bolsillo del inversionista”, señala Vera, representante de Depalisto.
Entre los gastos más frecuentes detectados tras la entrega del inmueble se encuentran trabajos vinculados a humedad, instalaciones eléctricas, sistemas sanitarios y fisuras, cuyos costos aproximados por reparación pueden desagregarse de la siguiente manera:
● S/3.000 por retiro y colocación de pintura óleo en espacios húmedos, como baños y cocinas.
● S/5.000 por la instalación de llaves térmicas y recableado de circuitos eléctricos que no cumplen con estándares de seguridad.
● S/3.000 por cambios de trampas de desagüe y mantenimientos correctivos en instalaciones sanitarias.
● S/4.000 por tratamiento de fisuras y renovación de pintura en muros y techos.
A estos montos —que pueden bordear los S/15.000— se suman gastos indirectos como mano de obra adicional, adecuaciones para cumplir con requisitos de alquiler, retrasos en la puesta en renta del inmueble y periodos de vacancia no previstos. En conjunto, el costo real del departamento puede incrementarse hasta en S/20.000.
“Cuando un inmueble de segunda no puede alquilarse de inmediato por requerir correcciones técnicas, el impacto no solo es el gasto en reparaciones, sino el ingreso que se deja de percibir mientras se realizan los trabajos”, explica Vera.
Prevenir gastos futuros
En ese contexto, la especialista destaca que una inspección técnica preventiva representa una inversión mínima frente a los sobrecostos que se pueden evitar. En promedio, una inspección técnica para un departamento de 70 m² tiene un costo aproximado de S/560, equivalente a S/8 por metro cuadrado.
“Comparado con los miles de soles que puede costar corregir fallas en un departamento usado después de la compra, una inspección técnica permite negociar el precio, anticiparse a los problemas y proteger la rentabilidad del alquiler desde el primer mes”, advierte.
Finalmente, Vera subraya que los sobreprecios asociados a reparaciones no previstas pueden diluir el retorno esperado y extender el tiempo de recuperación de la inversión.
“Quien compra para alquilar debe evaluar no solo el precio de adquisición, sino el estado real del inmueble. En el mercado de segunda mano, la rentabilidad no se pierde de golpe, sino que se erosiona con gastos que pudieron evitarse”, concluye.












